Nada

En esta inmensa oscuridad

Donde nada se puede ver

Donde solo escucho mi respiración

Donde ni el aire se atreve a correr.


 

Camino descalzo, pero no hay nada,

Ni si quiera, para hacerme caer;

Ya mi voz olvido como hablar,

Ya los colores no logro recordar.


 

Solo el frío que entumece mis manos,

Y este maldito escalofrió, que trepa por mi espina

Hasta el fondo escondido de mi podrida alma.


 

Con este corazón vacío, dentro de mi pecho

Que tamborea con una cadencia monótona, sin vida.


 

Oscuridad y frío y el tambor en mi pecho

Es todo lo que hay por eso camino,

Y camino sin caer en la oscuridad,

¡Porque no hay nada con que tropezar!

Y así y muy a mi pesar

Ya con las manos tullidas,

La boca seca y el alma congelada.